Cochabamba, 5 de agosto (Red País).-

El alcalde Eduardo Mérida Balderrma se habría dado a la tarea de armar una nueva carpeta y falsificar varios documentos para salvar a su esposa Jhovanna Maldonado Villaroel del juicio que se le sigue en la fiscalía anticorrupción por firmar contratos ilegales sin ser funcionaria municipal.

El jueves de la semana pasada, tras las declaraciones informativas de Maldonado, la autoridad municipal salió en defensa de su joven esposa mostrando a los medios una carpeta del presunto proceso de contrato con la empresa Servimaster SRL para la dotación de baños portátiles para la fiesta de Urkupiña 2015.

En su defensa y al mejor estilo "abogadil" expuso el contrato señalando que su esposa jamás firmó contrato con la empresa Servimaster y tampoco podía hacerlo porque nunca fue funcionaria municipal. Mostró cartas, fotocopias de cheques y otros documentos para desvirtuar las acusaciones y denuncias en contra de su esposa por contratos ilegales, de Uso indebido de influencias y Contratos lesivos al Estado que son investigados de oficio por la Fiscalía Anticorrupción a denuncia del dirigente vecinal Álvaro Zamorano Huacaña.

Mérida acusó a Zamorano de ser un activista político del Movimiento al Socialismo y de formar parte de un plan para derrocarlo. "Quieren mi cabeza y como no pudieron ahora atacan a mi esposa y familia", dijo.

RESPUESTA: En respuesta a esas declaraciones, Mónica Alvis, la abogada que atiende el caso de Jhovanna Maldonado Villarroel dijo que las supuestas pruebas que mostró Mérida forman parte de una estrategia dirigida a sembrar dudas de las denuncias que cursan en la fiscalía anticorrupción.

"Se advierte en sus palabras y acciones una desesperación por defender a su esposa de las acusaciones de casos de corrupción, y para ello recurre a la mentira, la farsa y los delitos, ya que según testimonios de exfuncionarios jamás hubo una invitación y carpeta de la empresa Servimaster. Lo que se hizo fue improvisar el contrato con dicha empresa y otra para un servicio gastronómico que estuvo a cargo de Maldonado por órdenes del Alcalde", dijo.

Alvis anunció que en el proceso se convocará a los exfuncionarios de la Dirección de Cultura y los encargados de organizar la fiesta en su calidad de consultores para echar por la borda todos los argumentos mentirosos del alcalde Mérida, un abogado acostumbrado a montar teatros o shows mediáticos.

De la misma manera, dijo que se propondrá en calidad de testigos a exsecretarios municipales y otros funcionarios que trabajaron bajo las órdenes de su esposa.

"Existen fotografías que prueban que la esposa del alcalde Mérida dirigió en persona la dotación de dos servicios: baños portátiles y gastronomía. Hay serios indicios de su participación en contratos ilegales sin ser funcionaria municipal, además de otras denuncias de tráfico de cargos, cobros de diezmos e injerencia en la administración municipal", agregó.
LAS PRUEBAS: Por otra parte y según el memorial de denuncia, el alcalde Eduardo Mérida Balderrama también será procesado por los presuntos delitos de Incumplimiento de deberes, Nombramientos ilegales, Contratos lesivos al Estado y Uso indebido de influencias, sancionados por los artículos 146, 154, 157 y 221 del Código Penal modificado por la Ley 004 Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Asimismo, la querella presentada ante la Fiscalía Corporativa Especializada en la Prosecución de Delitos de Corrupción, sostiene que la esposa del alcalde Mérida, sin ser funcionaria oficial ni tener la representación legal de la Alcaldía de Quillacollo, firmó un contrato de servicio con la empresa "Servimaster Bolivia SRL" para la dotación de baños portátiles para la fiesta de Urkupiña 2015.

Dicho contrato no lleva el número correlativo que por formalidad se asigna y que la Alcaldía debe informar obligatoriamente cada tres meses a la Contraloría General del Estado. Asimismo sostiene que en el pie de firma del referido contrato no consigna el cargo o supuesta delegación de Jhovana Maldonado, es más no lleva el sello oficial o institucional del Gobierno Autónomo Municipal de Quillacollo, pero sí lleva el nombre de Jhovana Maldonado Villarroel como si fuera funcionaria.