Cochabamba, 8 de agosto (Red País).-

El alcalde Eduardo Mérida Balderrama volvió a incurrir en las mismas prácticas ridículas y vergonzosas del día de la promesa de bailarines, al obligar a funcionarios municipales a apostarse en cada cuadra para aplaudirle, colocarle guirnaldas y echarle mixtura para aparentar "popularidad y cariño de la gente".

La asambleísta departamental por Quillacollo, Lizeth Beramendi, lamentó que la autoridad recurra a las viejas prácticas "politiqueras" de los exalcaldes de Cochabamba y Quillacollo, Manfred Reyes Villa y Héctor Cartagena, quienes recurrían a esos "shows montados" para dar la apariencia de aceptación de los vecinos en actos públicos.

RIDICULEZ: Dijo que durante la peregrinación de las advocaciones marianas y la Entrada de Urkupiñita, Mérida junto a un grupo de funcionarios, participaron de las mismas y para ello obligaron a los trabajadores de varias reparticiones de la Alcaldía de Quillacollo a desplazarse a lo largo del recorrido para aplaudirle, colocarle guirnaldas de flores y echarle mixturas, además de gritarle: "Buena doctor, viva el alcalde, bien doctor".

Sostuvo que todos esos actos y gritos formaron parte del libreto que prepararon con anticipación, y todo ello maltratando a los funcionarios y trabajadores del hospital de Quillacollo, las empresas de aseo y alcantarillado, Tesoro Municipal, RUA, Catastro y de las oficinas centrales.

"La misma actitud ridícula y abusiva del pasado 31 de julio, se volvió a repetir este sábado y domingo. Mérida busca desesperadamente tapar y desviar las denuncias de corrupción, ineficiencia y abusos, aprovechándose de la fiesta de Urkupiña, pero no logrará engañar a los que conocemos de su accionar", dijo.

Beramendi lamentó que en estos actos utilice, incluso, recursos municipales para comprar mixtura, hacer guirnaldas de flores y pagar viáticos a los funcionarios, porque nada es gratis. En otros casos, según los testimonios recibidos, los funcionarios participaron obligados y bajo amenaza de despidos y no renovarles sus contratos.

TERRORISMO MUNICIPAL: "En la Alcaldía de Quillacollo se vive un clima de terror, y cunde el miedo por la presencia en cada repartición de una especie de comisarios o controles para identificar a desleales a la gestión de Mérida. Todo eso nos recuerda a los tiempos de Manfred Reyes Villa y Héctor Cartagena que incurrieron en esas mismas prácticas", dijo.

Finalmente, anunció que de persistir estas prácticas abusivas tendientes a llenar el egocentrismo y vanidad de Mérida, denunciará al Defensor del Pueblo porque se va atentado los derechos de los funcionarios y trabajadores a quienes se obliga a participar fuera de horarios de trabajo.