Cochabamba, 16 de agosto (Red País).-

La rechifla al presidente en ejercicio Álvaro García Linera a su arribó a la misa de fiesta de la Virgen de Urkupiña, en el atrio del templo de San Ildefonso de Quillacollo, no fue casual ni espontáneo sino preparado por funcionarios municipales leales al alcalde Eduardo Mérida Balderrama.

Según varios trabajadores municipales que prefirieron el an

onimato, la silbatina o rechifla se preparó con anticipación por instrucciones del alcalde Mérida, cuando hace días se enteró de la presencia del presidente Evo Morales a la misa de fiesta de Urkupiña. Debido a su viaje a República Dominicana, participó en su lugar el vicepresidente Álvaro García Linera, quien fue víctima de ese bochornoso acto.

De acuerdo a los acontecimientos ocurridos este lunes, el Presidente en ejercicio llegó al atrio del templo de San Ildefonso con un retraso de unos minutos, lo que supuestamente habría generado una rechifla de los asistentes, pero no fue así "todo estaba armado por funcionarios municipales".

La diputada Rosmery Arias reveló que recibió informes y denuncias de funcionarios municipales contrarios al alcalde Mérida, de que la autoridad habría organizado grupos de leales para cumplir con esa labor.

"Según los testimonios de los trabajadores, Mérida habría instruido a los miembros del grupo M-15, funcionarios del Tesoro Municipal, del Hospital de Quillacollo y la Secretaría Municipal de Desarrollo Humano para organizar los grupos para silbar al presidente Evo Morales, en este caso a García Linera. Estos grupos se habrían mimetizado entre los fieles y devotos para dar la apariencia del descontento de los asistentes a la misa por la tardanza de la autoridad, pero no fue así porque todo estaba preparado con antelación", dijo.

Arias afirmó que de constatarse esos extremos, iniciará una profunda investigación y no descarta convocar al alcalde Mérida a la comisión respectiva de la Asamblea Legislativa Plurinacional para que sea indagado, ya que no es posible que se invoque a la unidad cuando de por medio existen esos actos cobardes y deshonestos.

García Linera a su arribó al atrio del templo de San Ildefonso fue recibido con una rechifla que duró algunos segundos, y que luego fueron aplacados por la voz del sacerdote encargado de dar la bienvenida a todas las autoridades nacionales, departamentales y municipales, además de agradecer la masiva presencia de fieles del país y el exterior, especialmente de los devotos de Salta que colmaron la plaza principal de Quillacollo para escuchar la solemne misa de fiesta.