Balance de Urkupiña 2016 y sus desafíos: Detectan tres graves amenazas contra el prestigio de la fiesta

Cochabamba, 20 de agosto (Red País).-

Un preliminar balance de la fiesta de Urkupiña en sus diferentes facetas, confirma que tres graves amenazas se ciernen en contra del prestigio y convocatoria de la festividad: la improvisación en la organización de la fiesta, los excesos en el consumo de alcohol y los conflictos que provocan la invasión de los comerciantes a las áreas de recogimiento espiritual.

Según el investigador del fenómeno de Urkupiña, Walter Gonzales Valdivia, la improvisación organizativa puede a futuro afectar la imagen, prestigio y convocatoria de la fiesta porque no se cuenta con un plan quinquenal o decenal; es decir, las instancias llamadas por ley a organizar la festividad no tienen un rumbo o norte.

"Todos los años se improvisan las actividades y no existe una instancia institucionalizada en la Alcaldía que se encargue, todo el año, de la organización exclusiva de la fiesta de Urkupiña. Se improvisa la organización, las obras y la promoción, y se pretende preparar una fiesta de tanta magnitud en tres meses, hecho humanamente imposible", dijo.

Señaló que a la improvisación municipal se suma la exagerada "politización" de la fiesta por las autoridades de turno, quienes hacen prevalecer sus intereses ideológicos, antes que profundizar el concepto de "fiesta de la integración".

NORMATIVA: Recordó que por ley, la organización de la fiesta está a cargo de la Comisión Interinstitucional conformada por la Iglesia Católica, Gobernación de Cochabamba, Asociación de Fraternidades Folklóricas Virgen de Urkupiña y la Alcaldía de Quillacollo.

Dijo que cada una de las instituciones tiene roles definidos, pero la Alcaldía de Quillacollo tiene mayores responsabilidades como el de hacer mejoras en la ciudad y ejecutar obras civiles, promocionar la fiesta en el país y extranjero y regular el asentamiento de los comerciantes para lo que dispone de un presupuesto pertinente.

La Gobernación debe cooperar en la ejecución de algunas obras concurrentes, además de apoyar en la difusión de la fiesta en coordinación con instancias de Gobierno, especialmente en sus facetas turísticas y culturales.

Las fraternidades se ocupan de organizar y preparar con la debida anticipación, las promesas y las entradas folklóricas del 14 y 15 de agosto, en estrecha coordinación con la Alcaldía y la Iglesia.

La Iglesia Católica, en este caso la Parroquia de Quillacollo, tiene a su cargo la faceta espiritual y religiosa de la fiesta de Urkupiña, en especial las peregrinaciones y romerías.

Según Gonzales, un hecho que no posibilita un trabajo más coordinado es la existencia de una ley ambigua, la ausencia de un reglamento y una norma desfasada que requiere de una nueva legislación. Ello provoca un trabajo aislado y sin la debida coordinación interinstitucional.

LAS AMENAZAS: A la improvisación y politización de la fiesta de Urkupiña, de acuerdo a Gonzales, se añade el consumo excesivo de alcohol que empaña dos actividades emblemáticas: la Entrada de las fraternidades y la peregrinación al Calvario de Cota.

Dijo que hay necesidad de normar y regular esta situación porque de lo contrario será la nota que marque el inicio de la decadencia festiva, para ello se impone campañas durante todo el año si de verdad se busca hacer de Quillacollo la "ciudad santuario de Bolivia y un gran referente internacional".

El otro aspecto fundamental que complota contra la imagen de Urkupiña, señaló, es la presencia de comerciantes en los sitios consagrados al recogimiento espiritual: Plaza Principal, los alrededores del templo de San Ildefonso, la vía que comunica el centro de Quillacollo con el Calvario de Urkupiña que está atestada de vendedores y que afectan la esencia espiritual y la peregrinación de más de un millón de fieles a la serranía de Cota.

Asimismo dijo que urge realizar una gran cumbre de Urkupiña con participación de las instituciones que integran la Comisión Interinstitucional, los vecinos de las calles donde se realiza la fiesta, transportistas, comerciantes, policía, ejército y las alcaldías del eje metropolitano por tratarse de una fiesta departamental, nacional e internacional. Quillacollo ha sido rebasada por la gran convocatoria de la fiesta y se teme que al no poder enfrentar el devenir de Urkupiña comience su ocaso.