Cochabamba, 28 de enero (Red País).-
El secretario de Desarrollo Humano de la Alcaldía de Quillacollo, Marco Antonio Galvez Lozano y otros funcionarios municipales jerárquicos, eran clientes exclusivos del prostíbulo "Black Cat", intervenido y clausurado hace días por los presuntos delitos de proxenetismo y trata y tráfico de menores.

Asimismo, de acuerdo a los testimonios de su propietario Boris Vázquez Flores, quien negó cualquier vínculo con las actividades de trata y tráfico de menores y prostitución de mujeres paraguayas, todos los fines de semana visitaban el lenocinio, Galvez y otros funcionarios ediles que recibían trato preferente y especial en retribución al favor de haberles otorgado licencia de funcionamiento a la "Barra Americana Black Cat". La barra camuflaba la verdadera actividad de lenocinio donde mujeres paraguayas y bolivianas prestaban servicios sexuales.

"Tanto el alcalde Eduardo Mérida Balderrama, Marco Galvez, Alex Angulo y otros funcionarios del entorno de la autoridad edil, tenían conocimiento de la actividad real de Black Cat, por lo que no pueden hacerse a los inocentes. En varias ocasiones intentaron clausurarnos los de la Intendencia por denuncias de vecinos, pero sólo se realizaron operativos disimulados", dijo.

Ante algunos efectivos policiales y del Ministerio Público, Vásquez lamentó que pretendan culparle de los delitos de trata y tráfico y proxenetismo, cuando jamás ocurrieron esos hechos. Me da la impresión que las autoridades buscan lavarse las manos por autorizar la actividad económica Black Cat que tiene papeles en orden, pero que fue observado por miembros del Concejo Municipal de Quillacollo, agregó.

MÉRIDA PADRINO DE VÁSQUEZ
Según antecedentes que forman parte de coberturas periodísticas, hace cinco años Boris Vásquez fue cliente del abogado Eduardo Mérida, cuando era propietario de la discoteca 40 Grados, y ésta fue clausurada definitivamente.

Mérida aprovechando de su prestigio profesional, intentó la reapertura de dicha discoteca, que luego se transformó en la Discoteca Labius de propiedad de Vásquez, que actualmente funciona en la calle 14 de Septiembre. Hace dos semanas en puertas de este local nocturno se registró un asesinato de un joven, lo que no obligó a su clausura porque recibiría la "protección de funcionarios municipales", quienes todos los fines de semana se "refugian en sus ambientes, lo mismo que en el local Pecados Bar".

JUICIO PENAL
El pasado jueves en sesión ordinaria del Concejo Municipal de Quillacollo, se aprobó por unanimidad de sus miembros que el alcalde interponga un proceso penal en contra del director de Recaudaciones Alex Angulo García y del responsables de Actividades Económicas Henry Vargas Aguilar, por haber autorizado ilegalmente la licencia de funcionamiento del lenocinio Black Cat de propiedad de Boris Vargas, el cliente del abogado y actual alcalde Mérida.

Mientras tanto muchos comentan y corren rumores de que Mérida y su hermano Juan Carlos, habrían sido abogados y socios del presunto proxeneta Boris Vásquez Flores.

Por su parte, el intendente Yescid Alarcón procedió a la clausura definitiva del club nocturno; mientras que los vecinos exigen su cierre terminante para evitar peleas, borracheras y atentados al pudor público.

Finalmente, en el Ministerio Público se informó que tres fiscales están a cargo del caso, y se estima que el próximo lunes se realice la audiencia de medidas cautelares contra Vásquez y sus cómplices.
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