Condenan a 30 años de prisión a dos asesinos de María Lizbeth

Cochabamba 4 de febrero(OPINION).-

Johnny Vargas Andrade (28) y Benjamín Rodríguez Anave (26) fueron hallados culpables del asesinato de María Lizbeth Carvajal Quispe, apuñalada 25 veces el 21 de agosto de 2015, en un internet de Pacata Alta. El Tribunal de Sentencia 2 los condenó ayer a 30 años de reclusión en las cárceles de El Abra y San Sebastián.

Emiliana Quispe, la madre de María Lizbeth, lloró al oír el fallo. Jinky Irusta, la abogada de la Oficina Jurídica para la Mujer, que defendió a la familia, dijo que tendrán que esperar hasta la lectura inextensa de la sentencia para entender porqué el jurado emitió su fallo por el delito de asesinato y no por el de feminicidio. Creen que pudo ser por la premeditación con la que actuaron los autores. El jurado demoró más de cinco horas en deliberar, mientras mujeres de #NiUnaMenos hacían vigilia afuera del Tribunal de Justicia.

En presencia del representante del Defensor del Pueblo, Nelson Cox, y de un veedor del Consejo de la Magistratura, Emiliana Quispe se dirigió a los jueces, ayer. Les dijo que ella no era rencorosa y que no buscaba venganza con ese proceso penal, sino justicia. "En el nombre de Dios les hablo, para que me hagan justicia. Me han quitado a mi hija, lo más querido. Estoy muerta en vida. Nadie sabe el dolor que siento. Si no me hacen justicia, el Dios todopoderoso lo hará, porque todo se paga en esta tierra. Pero, como madre les ruego, les suplico que me hagan justicia".

La mujer contó que la madre de Johnny la llamó hace un tiempo para advertirle que ya había pagado 20 mil dólares para que su hijo saliera en libertad. "Yo no sé si es verdad. Pero, les pido ponerse en mi lugar. Mi hija una mujer trabajadora que me amaba y ayudaba. Era mi todo", clamó.

Cuando Johnny Vargas tomó la palabra, habló pausadamente. Declaró que siempre se destacó en diferentes áreas de su vida y que no entendía cómo el Ministerio Público podía acusar de un crimen a alguien que había sobresalido académicamente.

Señaló que comprendía a doña Emiliana y que en su lugar, él quizás haría lo mismo, pero afirmó que pretendía formar una familia con María Lizbeth y no se le pasó por la mente hacerle daño. Opinó que Benjamín debía hacerse responsable del crimen, porque lo hallaron en poder de las pertenencias de su pareja.

Sin embargo, Benjamín Rodríguez Anave volvió a ratificar su confesión y le pidió perdón a Emiliana. Dijo que Johnny estaba celoso y lo contrató para vigilar a María Lizbeth en el internet. Le ofreció pagarle a cambio de ayudarle en el crimen, además de que se quedaría con los objetos robados. Dio varios detalles sobre los movimientos del cuerpo sin vida de Lizbeth. Al oírlo, el rostro de Johnny se endureció de la misma manera que cuando oyó su sentencia.