Sube la tensión política: Agreden a funcionaria del Concejo por instrucciones del alcalde Mérida

Cochabamba, 7 de febrero (Red País).- Conforme se aproxima la audiencia de medidas cautelares para el alcalde Eduardo Mérida Balderrama, sube la tensión política en Quillacollo, con la agresión de la encargada de comunicación del Concejo Municipal, Daniela Segovia, por órdenes de la autoridad edil.

El hecho de violencia ocurrió en ambientes del edificio municipal, cuando Segovia hacía cobertura de la conferencia de prensa de los transportistas que durante la mañana de este martes bloquearon la avenida Blanco Galindo en contra de avasallamientos de otras líneas de municipios vecinos.

Según los informes oficiales, la agresión fue cometida por una funcionaria del despacho municipal por órdenes directas del alcalde Mérida, quien conforme se aproxima su audiencia con la probabilidad de su encarcelamiento por los delitos de falsificación de su libreta militar, se encuentra al borde de un ataque de nervios y no soporta nada que provenga del Concejo.

La funcionaria que está debidamente identificada, intentó quitarle su celular durante la reunión pública para evitar que filme la conferencia de prensa, y al no lograrlo se abalanzó sobre su humanidad dejándola herida. El informe forense señala que tiene tres días de impedimento que se hará valer en el proceso por agresión y ofensas.

No es la primera vez que ocurren estos actos de violencia e intolerancia, ya que Mérida tiene prohibido el ingreso al edificio policial a periodistas, abogados, vecinos, concejales y funcionarios del Concejo Municipal que cuestionan su gestión.

La puerta de ingreso al interior del edificio municipal está controlado por funcionarios que exigen la cédula de identidad a los vecinos, y el acceso al despacho es una misión imposible porque más parece un "bunker sellado" difícil de sortear por la existencia de tres puertas. Asimismo, el que tuviera suerte de llegar al despacho del alcalde Mérida debe ser filmado por cámaras de vigilancia de alta resolución, incluso corre el riesgo de que su conversación sea grabada. ¿Vanidad, delirios de grandeza o de persecución?

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