Cochabamba, 8 de marzo (Red País).- Mucho antes y después que se puso al descubierto el corte de pelo del alcalde Eduardo Mérida Balderrama en su propio despacho, cuyas imágenes se hicieron virales por las redes sociales y televisivas del país, la autoridad ordenó "confiscar" celulares para el ingreso de funcionarios y vecinos a su despacho.

Según el concejal Zacarías Jaita, se trataría de una medida atentatoria a la privacidad de las personas, tanto funcionarios como ciudadanos, porque al margen de esa decisión, todo ingreso a despacho es monitoreado por cámaras de vigilancia que son controladas por sus asistentes y el propio alcalde Mérida.

Asimismo, reveló que el acceso al despacho es casi una "misión imposible", porque está convertido en una especie de "bunker infranqueable". Los trabajadores, dirigentes vecinales y ciudadanos que deseen entrevistarse con el Alcalde deben hacerlo sorteando varios "obstáculos"; entre ellos: tres puertas y cuatro puestos de control donde son vigilados por funcionarios leales a la autoridad, además de ser grabados durante la conversación.

Mérida, su esposa Jovanna Maldonado y su "mochilero" Richard Agreda están implicados en los denominados "audios de la corrupción" donde se puso al descubierto las extorsiones a empresas, venta de cargos, destrucción de trámites y otros hechos de corrupción, que al parecer son los motivos para que el alcalde haya reforzado su "seguridad y gestión".

TRATO DESCORTÉS

Jaita dijo que a todo ello se suma la mala educación y trato descortés que brindan los funcionarios del entorno íntimo de Mérida, en su mayoría varones, ya que está prohibida la presencia de mujeres "simpáticas y amables" en el ingreso al despacho municipal por instrucciones de la esposa del Alcalde, Jovanna Maldonado Villarroel, según denuncias de otros trabajadores presentadas al Concejo Municipal de Quillacollo.

El concejal Jaita recordó que cuando Mérida asumió el cargo afirmó que implementaría una gestión de "puertas abiertas", y que las puertas o muros serían derribados. También dijo que no haría falta notas, cartas o pedidos de audiencia para hablar de las necesidades de los vecinos, lo que ahora no ocurre por la "desconfianza y paranoia" del alcalde Mérida, agregó.

"Lamentamos mucho que las cosas hayan llegado a ese extremo, ya que en cualquier parte del mundo se gobierna sin tantas restricciones y sistemas de seguridad. ¿Qué teme el alcalde Mérida? ¿Qué le fiscalicen o descubran sus actos ilícitos?" se preguntó Jaita.

La autoridad anunció que pedirán al Alcalde un informe de todos estos actos, porque no forman parte de la convivencia humana, mucho menos del trato amable con calidad y calidez que deben primar en las instituciones del Estado porque se trata de bienes de la sociedad y no de propiedad privada, menos de una autoridad que es pasajera.

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