Cochabamba, 12 de marzo (Red País).-

El alcalde de Quillacollo Eduardo Mérida Balderrama puso en práctica su estrategia de generar "conflictos aparentes" ante la probabilidad de su suspensión del cargo, bajo la consigna de cobrar regalías por la dotación de las aguas de Misicuni a los municipios de la región metropolitana, ya que la represa se encontraría en esa jurisdicción municipal.

El presidente del Concejo Municipal de Quillacollo, Víctor Osinaga López, reveló que Mérida, sus técnicos y algunos dirigentes cooptados a su gestión, desde hace algunos meses realizan visitas "misteriosas" a la zona de Misicuni con el argumento de inspecciones, cuando en realidad buscan socializar con los comunarios de la zona un plan para generar conflictos y disturbios. Para ese fin afinaron un plan estratégico con el pedido de "compensaciones" por la entrega de agua de Misicuni al municipio de Cercado y otros.

"El alcalde Mérida tiene un plan funesto dirigido a generar conflictos aparentes que incluirán movilizaciones, bloqueos y huelgas de hambre para llamar la atención de los medios de comunicación, y desviar la atención de los vecinos de los juicios penales que enfrenta que podrían derivar en su alejamiento de la silla edil", dijo.

Osinaga denunció que detrás de las declaraciones de algunos dirigentes de distritos y grupos cívicos sobre posibles compensaciones de Misicuni, está la mano del alcalde Mérida que busca por todos los medios aferrarse al poder municipal.

Sostuvo que Mérida es capaz de inventarse cualquier ficción para quedarse al mando municipal, como ya lo hizo anteriormente al fantasear dos sicarios para asesinarlo, acusar a sus rivales de hechos delictivos y movilizar a los funcionarios municipales y vecinos con mentiras de juicios en su contra.

"No nos sorprende que para generar conflictos utilice un tema tan sensible como el agua de Misicuni, cuando todos debíamos trabajar para garantizar recursos para el estudio de la aducción del tramo Jove Rancho-Chojñacollo-Quillacollo-Vinto y Sipe Sipe. El Gobierno a través del Ministerio de Medio Ambiente, garantizó dineros para la etapa de preinversión e inversión, pero el alcalde Mérida no dice nada al respecto", dijo a tiempo de confirmar que están disponibles 472.059 bolivianos para esos fines.

CABILDO

Según Osinaga una de las pruebas de todo lo que se denuncia es la convocatoria de los controvertidos dirigentes del Control Social de Quillacollo a un cabildo abierto para este martes 14 con el objetivo de tratar la compensación por las aguas de Misicuni.

"Lejos de buscar enfrentamientos o conflictos innecesarios, lo que debemos hacer todos los quillacolleños es ponernos de acuerdo en los estudios para garantizar el ducto y su distribución a todos los distritos vecinales, incluyendo al sector agrícola. El alcalde Mérida no tiene un plan para ese fin, porque sencillamente no le interesa, porque sólo está detrás de afanes políticos de desestabilización del Gobierno central y el Concejo Municipal de Quillacollo", agregó.

LOS DUCTOS

Según una noticia del diario Los Tiempos de Cochabamba, hasta la fecha, sólo una de las tres aducciones que se requieren para trasladar el agua del Proyecto Múltiple Misicuni a los siete municipios de la región metropolitana, desde Sacaba hasta Sipe Sipe, tiene el presupuesto garantizado por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

El tramo Jove Racho-Colcapirhua, al sur de Cercado, está en etapa de preinversión y cuenta con financiamiento de 21 millones de dólares del Gobierno nacional a través del Ministerio.

El tramo Jove Rancho-Tiquipaya-Cercado y Sacaba no se puede adjudicar porque Tiquipaya no registró su contraparte de 222.934 bolivianos. El costo es de 2,1 millones de bolivianos.

El estudio para la aducción del tramo Jove Rancho-Chojñacollo-Quillacollo-Vinto y Sipe Sipe aún no está en la etapa de preinversión porque aún no hay un convenio. Tenía un presupuesto de 472.059 bolivianos del Ministerio de Medio Ambiente.

El gerente de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Sacaba (Emapas), Óscar Zelada, explicó que el municipio prevé que las aguas de Misicuni lleguen en tres o cuatro años, por lo que la Alcaldía gestiona otros proyectos.

Sólo el estudio de preinversión demoraría seis meses, la construcción dos años y demandaría 275 millones de dólares.

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