Cochabamba, 4 de abril (Red País).- La ancestral laguna de Cotapachi, que se remonta a la época del esplendor del imperio incaico, está herida de muerta, porque hace días fue llenada por la Alcaldía de Quillacollo con las aguas sucias e inmundas del río Rocha, el más contaminado del país.

Ante ese grave atentado ecológico y medioambiental, el pleno del Concejo Municipal de Quillacollo estudia interponer un juicio por delitos ambientales en contra del alcalde Eduardo Mérida Balderrama, quien improvisó una acción criminal que pone al "borde de la muerte" al único espejo de agua de este municipio, y que fue declarado en 2003 como patrimonio natural de Cochabamba por el expresidente Carlos D. Mesa Gisbert.

Dicha Ley ordena proteger y preservar la laguna de Cotapachi y prohíbe construir viviendas en sus alrededores, lo que lamentablemente no cumplió el alcalde Mérida. Sin previo estudio ni planificación llenó el espejo con aguas sucias y putrefactas del río Rocha, considerado por una auditoría ambiental de la Contraloría General del Estado como el más contaminado de Cochabamba.

CRIMEN AMBIENTAL

Según el presidente del Concejo Municipal de Quillacollo, Víctor Osinaga López, el alcalde Mérida y sus técnicos cometieron un grave atentado ambiental, ya que para llenar la laguna de Cotapachi, no hicieron una previa limpieza del vaso de agua ni recogieron los escombros y basura tóxica de sus alrededores.

"Todo fue improvisado y al calor del ego enfermizo del alcalde Mérida, quien no escuchó los argumentos ecológicos y ambientales de sus técnicos que le advirtieron de las graves consecuencias ambientales si se llenaba con las aguas sucias del río Rocha. No escuchó a nadie, y cuando el daño ya estaba hecho recién tomó contactos con el Ministerio de Medio Ambiente, la Gobernación de Cochabamba y la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), con un show mediático muy al estilo de la autoridad", dijo.

Osinaga también se refirió a la contaminación de la laguna con "heces fecales" provenientes de una urbanización vecina que echa esas aguas al espejo, lo que confirma el grave atentado ecológico y ambiental que pretende minimizar el alcalde Mérida con impactos mediáticos favorables a su accionar criminal.

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