Cochabamba, 10 de abril (Red País).- El alcalde Eduardo Mérida Balderrama, fiel a su estilo y al show mediático, la pasada semana hizo caridad con una persona enferma con dineros obtenidos en una kermés y gracias al sacrificio de funcionarios municipales, a quienes obligó a pagar su fianza judicial de 70.000 bolivianos, impuesta por la jueza María Teresa Apaza Paz por sus hechos delictivos de su libreta militar falsa.

La autoridad municipal apareció en una red televisiva como un benefactor y persona caritativa, incluso derramó lágrimas al ver el estado precario de salud de un hombre postrado en una cama de un cuarto apestoso.

Junto a médicos del hospital de Quillacollo y algunos abogados municipales, el alcalde Mérida anunció con procesar a los dueños de la Clínica "Bustamante" y denunciar el caso al Servicio Departamental de Salud (SEDES) por presunta negligencia médica, incluso puso a disposición un equipo de abogados para estudiar el caso.

Posteriormente se lo vio entregando un fajo de billetes, que según sus colaboradores íntimos, no pasó de los 1.000 bolivianos que fueron dispuestos de los dineros que se recaudaron en la kermés para pagar su fianza de 70.000 bolivianos por sus hechos delictivos. La telenovela pasó dejando una imagen de un alcalde dadivoso, caritativo y benefactor de los pobres, y dejando afectada la imagen de una de las clínicas más prestigiosas y antiguas de Quillacollo, cuando en la realidad nada conmueve el duro corazón de Eduardo Mérida Balderrama, a quien dirigentes de los trabajadores municipales acusan de ser "un dictador y abusivo".

ABUSIVO Y ODIADOR

Según los concejales Héctor Montaño y Willy López, Mérida jamás se condolió con los trabajadores "rasos" y dirigentes incómodos a su gestión, a quienes destituyó "sin asco", desconociendo sus derechos sindicales. Producto de esos abusos, el alcalde enfrentó procesos legales que le obligaron a reincorporarlos y pagar lo que la ley manda, cometiendo el delito de daño económico al Estado.

"Nosotros que lo conocemos a profundidad podemos afirmar que Mérida es un cínico, hipócrita y sinvergüenza que no tiene sentimientos por nadie ni por su propia familia. Está enfermo de vanidad y nervioso por el avance de sus juicios que podrían dejarlo en la calle o la cárcel", finalizaron.