Cochabamba, 11 de abril (Red País).- "A falta de parques infantiles y políticas para la niñez y adolescencia en Quillacollo, buenas son las tortas y los disfraces ridículos", con los que las autoridades municipales pretenden tapar la dramática realidad de la falta de espacios de recreación en esta ciudad.

Bajo una pertinaz llovizna y soportando un frío que calaba los huesos, este martes alrededor de 200 niños fueron agasajados por el alcalde Eduardo Mérida Balderrama, quien hizo su aparición junto a otros funcionarios disfrazados de Superman, Robín, Batman, Mickey, Payaso, Iron Man y otros personajes fantásticos.

La autoridad repartió pequeños pedazos de una autocalificada "la torta más grande de Bolivia" donde trató de brillar con un ridículo traje de Superman. La maledicencia de la gente no se dejó esperar y de inmediato entre el público circulaba los apodos de "chuperman" y "supermandacho" debido a la adicción de Mérida al alcohol y la injerencia de su esposa Jovanna Maldonado en asuntos municipales y hechos de corrupción.

Según funcionarios municipales contestarios a Mérida, el alcalde nuevamente obligó a los trabajadores a fletarse trajes y participar de actos ridículos. Quien no lo hizo tiene su sentencia de despido, porque lo que más preocupa a la autoridad es su vanidad, que festejar a los niños de Quillacollo.

El agasajo, de acuerdo a los testimonios, tenía el fin principal de mostrarse a los medios de comunicación como el alcalde más cariñoso, tierno y afectivo, como que así ocurrió. Los medios y redes afines a Mérida banalizaron el acto, cuando Quillacollo enfrenta la dramática realidad de un déficit de parques infantiles.

EL SUPERMAN

El alcalde Mérida que irrumpió en el escenario vestido de Superman dijo que lo que buscaba era arrancar una sonrisa a los niños, por lo que no reparó en gastos en la compra de golosinas, contratar payasos y un sistema de amplificación.

Tal como estaba previsto por la autoridad municipal, el acto fue retrasado hasta las 20.00 pese a la lluvia y el intenso frío, para que sus medios "contratados" realicen la cobertura.

Se trató de un nuevo "show mediático" al que está acostumbrado el alcalde Mérida, quien no entregó ni una pequeña obra en homenaje a los niños.

Según la dirigente de la agrupación "Sinchi Warmis", Ruth Nina, el alcalde Mérida es un impostor y payaso que jamás tuvo sentimientos nobles para con los niños.

"De acuerdo a antecedentes que son de conocimiento público, Mérida no reconoció a un hijo y tiene en el mayor abandono a su hija mayor con quien no intercambiaría ni el saludo", finalizó.
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